Hablemos

Negocios locales

Tu negocio local
vendiendo,
aunque tú descanses

El mostrador, el teléfono, la agenda y el WhatsApp los sostienes tú. Cada mensaje que no alcanzas a contestar es una venta que se va con alguien más.

Dónde duele

Lo que se repite
en casi todos

En un negocio local el problema casi nunca es la falta de clientes: es que llegan por cinco lados distintos y no hay quién los atienda a todos. Ponemos ese caos en un solo lugar y hacemos que responda solo.

Contestas WhatsApp mientras atiendes a alguien enfrente.

La agenda vive en una libreta y solo tú la entiendes.

Los clientes que vinieron una vez no vuelven porque nadie les escribió.

No sabes cuánto vendiste esta semana hasta que te sientas a sacar cuentas.

Todo eso cuesta dinero.
Y tiene arreglo.

Qué resolvemos

Lo mismo de siempre,
aplicado a tu mundo

La promesa no cambia: vender más y trabajar menos. Lo que cambia es dónde se aplica.

Una sola bandeja

WhatsApp, Instagram, llamadas y el formulario del sitio llegan al mismo lugar. Se acabó revisar cinco aplicaciones.

Agenda que se llena sola

Tus clientes reservan sin que nadie conteste, y reciben recordatorio para que no falten.

Que vuelvan

Un mensaje automático en el momento correcto vale más que cualquier anuncio: quien ya te compró vuelve a comprar.

Saber cómo vas

Cuánto entró hoy, qué se vendió más y qué clientes llevan meses sin aparecer.

Giros

A quién le hablamos
en este grupo

Son ejemplos, no un catálogo cerrado. Si tu negocio se parece a alguno de estos, el problema de fondo es el mismo.

Cafetería Pedidos por WhatsApp que se pierden entre mensajes.
Barbería y estética Citas apuntadas a mano y clientes que no llegan.
Spa Huecos en la agenda que nadie alcanzó a rellenar.
Restaurante Reservas y pedidos repartidos en tres lugares.
Gimnasio Mensualidades vencidas que nadie fue a cobrar.
Abarrotes Inventario que solo existe en tu cabeza.
Panadería artesanal Pedidos especiales anotados en una libreta.
Floristería Entregas de fecha fija que no pueden fallar.
Taller mecánico Clientes llamando para saber si ya está su coche.
Veterinaria Vacunas y desparasitaciones que nadie recuerda.
Zapatería y reparación Trabajos listos que el cliente nunca recogió.
Boutique de moda Clientas preguntando tallas por Instagram.

¿No es tu caso?

Negocios profesionales y especializados

Estudiaste años para ejercer, no para perseguir pagos, confirmar citas y buscar expedientes. Ese trabajo se puede quitar de encima casi por completo.

Ver Negocios profesionales

Veamos cuánto te
cuesta el desorden.

Cuéntanos cómo llegan hoy tus clientes y qué parte del día se te va contestando. Con eso alcanza para decirte qué conviene ordenar primero.

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